DIME CÓMO PIENSAS... Y TE DIRÉ COMO VIVES
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psicologo valdemorillo creencias limitantes

DIME CÓMO PIENSAS… Y TE DIRÉ COMO VIVES

El poder del pensamiento no es un mito

Qué diferente es salir al mundo pensando que somos capaces, que valemos, que los demás son personas en las que podemos confiar, a salir pensando que no vamos a poder, que somos inútiles y que los otros van a intentar siempre aprovecharse de nuestras debilidades, ¿verdad?

En cada caso, los pensamientos que llevamos con nosotros nos harán actuar de manera radicalmente diferente y esas actuaciones, habitualmente, traerán consecuencias distintas, reafirmando lo que pensamos.  Por ejemplo, en el primer caso estaremos más dispuestos a la acción y a una relación cordial con los demás, que en buena lógica se verá respondida de manera positiva por el entorno y eso reafirmará la creencia en nuestra capacidad y en que se puede confiar en los otros…

Como vemos, en la secuencia pienso-siento-hago, lo primero está mediatizando irremediablemente lo que viene después.

¿De dónde vienen las creencias que tenemos sobre nosotros mismos y el entorno?

Las creencias al respecto de quiénes somos y cómo es lo que nos rodea, incluidas las demás personas, provienen de lo aprendido a partir de la interacción con otros. Por ejemplo, aunque no pueda pensar con palabras aún, el bebé “sabe” que es importante y vale cuando sus cuidadores, habitualmente los padres, entienden sus necesidades y las atienden con sensibilidad y afecto. Cuando esto ocurre, su personalidad  y experiencias posteriores van a desarrollarse sobre la creencia positiva de “Yo valgo”. Después, cuando el niño es capaz ya de pensar y a lo largo de todas sus etapas,  incluida la adolescencia,  va a ir sacando conclusiones acerca de su papel en lo que le pasa y cada una de ellas se convertirá en una creencia acerca de sí mismo. Ese pensamiento le permitirá “explicarse” lo ocurrido, y lo que ha  vivido adquirirá un significado para él.  La creencia inicial irá adquiriendo peso o descargándose de él dependiendo de si experiencias similares tienen lugar frecuentemente o, de otro modo,  ocurren de manera puntual y coexisten con tan abundantes experiencias de signo contrario.

Creencias limitadoras

Con lo que acabamos de decir es fácil deducir que igual que existen creencias que son un auténtico motor para la acción y el bienestar emocional, hay otras que frenan y hacen sufrir. Suelen ser las que se refieren a desvalorización personal (“no valgo”, “soy débil” “no merezco ser querido”, “no importo”…) , a la incapacidad para hacer (“no puedo”,” no soy suficientemente bueno”… ), a la atribución de hostilidad al entorno o a los demás (“no puedo confiar”, “estoy en peligro”…), y  a responsabilidad no apropiada (“Es mi culpa”…)

Hemos puesto tan solo un pequeño ejemplo de creencias  que se encuentran con frecuencia en las personas con dificultades psicológicas y emocionales, pero la lista es mucho más amplia y cada cual, si se para a reflexionar, puede detectar las suyas, las que le impiden vivir como desea.

El cuerpo y las creencias

Cada vez que hablamos de emociones siempre hemos establecido la conexión que éstas tienen con el pensamiento ya que lo que nos decimos a nosotros mismos puede potenciar o aplacar la emoción. Pues bien; las creencias que son “pensamientos favoritos” de nuestro sistema mental, tienen una presencia continuada a lo largo del tiempo y por lo tanto generan también una emoción que se conecta con mucha frecuencia. Es decir, el cuerpo se encuentra en una sobre activación permanente.

Como la emoción se produce por una serie de cambios bioquímicos en el organismo,  si estos cambios se mantienen en el tiempo, acaban dando lugar a síntomas físicos: tensiones musculares, dolores cronificados, incluso tendencias posturales,  los encontramos en la práctica clínica sustentados en creencias disfuncionales acompañadas por su estado emocional crónico correspondiente.

Cambiar la creencia, cambiar la vida

Por todo lo dicho, acabamos de ver que según manejemos nuestros pensamientos, nuestra vida puede hacerse más o menos difícil y siendo así, parece que el camino de cualquier mejoría, pasa por la necesidad de cambiar esas creencias nucleares que nos acompañan desde etapas muy tempranas.

Lo cierto es que no es fácil que nuestro cerebro se desconecte de esos pensamientos a partir de los que ha estado elaborando sus respuestas ante cada situación de nuestra  vida, pero afortunadamente las nuevas Técnicas de Integración Cerebral utilizadas en Psicología, entre las que se encuentra el EMDR, consiguen “reprogramar” esos pensamientos y poner en su lugar otros mucho más adaptativos y llevaderos.

Si tienes dudas o quieres hacernos alguna consulta te esperamos en los comentarios o puedes ponerte en contacto con nosotras. Te esperamos en nuestro gabinete de psicología en Valdemorillo o en consulta online.

Paloma Lopez Cayhuela
Paloma Lopez Cayhuela
paloma.lopez@elbosquedelasemociones.es

Un día ya muy lejano de adolescencia, descubrí la Psicología. La convertí entonces en mi sueño y a día de hoy, pisando ya tierra firme, he llegado a este Bosque después de transitar por un camino donde todos los saberes que me acompañan se han ido enhebrando para cobrar un sentido más amplio cada vez. EMDR, Análisis Transaccional y Gestalt son los recursos que llevo en mi equipaje y aún queda hueco para otros que habrán de llegar…

2 Comentarios
  • Carmen
    Publicado a las 08:31h, 17 June Responder

    Me parece muy intresante. Son las mocions las qu mueven nuestro cuerpo y cean una revoucion en él.
    Gracias por ampliar mis conocimientos y crarme inquietudes para ampiar mis conocimientos

  • begoña
    Publicado a las 10:33h, 17 June Responder

    Queria decirte paloma q me sentido identificada con tu escrito .pero la cuestion para mi es como aparte de la terapia llevarlo a cabo el cambio de pensamiento en mi dia a dia y ejercitar mi cabeza para tener pensamiento positivo y creer más en mi

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